Diseñar tareas y trabajos escolares
Las tareas pueden ser útiles para reforzar y aplicar lo aprendido; también como un estudio previo para introducir nuevos contenidos.
Puede dejar de tarea alguna aplicación o ejercicio de lo visto en clase, o alguna investigación o lectura previa para el nuevo contenido, de manera que la siguiente sesión inicie con la revisión de la tarea y recordando brevemente lo que se vio en la clase anterior para poder relacionar los temas. Recuerde: un principio básico del aprendizaje es relacionar los conocimientos entre sí.
Si se trata de que los estudiantes desarrollen ciertas habilidades como resolver problemas, argumentar sus ideas o decidir si una estrategia es mejor que otra y por qué, la única manera es ejercitándolas, de modo que debe diseñar actividades en las que los estudiantes tengan oportunidad de hacerlo.
Es importante que usted planee su clase para que el trabajo sea constante y moderado; es decir, realizable. Se trata de que el estudiante adquiera el hábito del estudio desde el inicio de las clases y durante todo el semestre, y no sólo
Siempre es importante terminar la clase haciendo una
hasta el final o cuando haya un examen. Es parte de la formación integral que el estudiante se vuelva responsable y adquiera buenos hábitos.
Para que el alumno cumpla con sus tareas, éstas se deben revisar. Usted puede hacerlo en clase o pidiendo que se la entreguen al final. No se trata de que siempre la hagan bien, sino de que intenten hacer las cosas de la mejor manera y puedan corregir sus errores. Las tareas pueden tener un porcentaje en la calificación.
Algunos maestros, cuando tienen grupos grandes, revisan sólo una muestra de las tareas avisando previamente a los estudiantes que así lo harán; otros las recogen y las resuelven de manera colectiva, escogiendo a algunos alumnos para que escriban las respuestas en el pizarrón. En fin, hay muchas formas de hacerlo, pero lo importante es que las tareas sirvan para lograr los objetivos de aprendizaje; poco a poco los estudiantes verán su beneficio y encontrarán la razón para realizarlas. Procure que hagan algunas tareas o trabajos en equipo, así se ayudarán entre ellos y, a la vez, tendrán tiempo de socializar.
Deje tareas que impliquen un reto o que los hagan ir a la biblioteca, a hacer una visita, a entrevistar a alguien o a investigar; trate de dejar actividades donde lo aprendido se pueda vincular con la realidad, de esta manera el aprendizaje tendrá mucho más sentido y será más significativo.
Algunos de nuestros mejores profesores han compartido con nosotros los siguientes consejos:
- Estudia muy bien los contenidos de la materia, domínalos, de esta manera podrás organizar mejor el curso, tendrás claros los aspectos más relevantes y los puntos que pueden ser más difíciles de comprender. Uno se da cuenta de que realmente aprendió cuando es capaz de explicárselo a otra persona.
Planea muy bien tu materia, busca material de apoyo, libros, artículos de revistas, películas, imágenes, software, música. Piensa en actividades interesantes relacionadas con el objetivo de aprendizaje de manera que los alumnos se involucren en el aprendizaje.
- Pon retos a tus alumnos que puedan alcanzar, pero que al mismo tiempo les representen un esfuerzo; para ello necesitas hacer una evaluación previa que te permita saber con qué tipo de conocimientos y habilidades cuentan tus estudiantes.
- Procura observar a tus alumnos, así sabrás si te están siguiendo, si comprenden, si tienen interés, si las actividades les ayudan a aprender o no. Esto te permitirá tomar decisiones para mejorar; por ejemplo, cambiar de actividad cuando ya no están concentrados, revisar algún tema si no quedó claro, dejar otro tipo de ejercicios, etc.
- Explica a tus estudiantes qué sentido tiene lo que van a aprender para su formación profesional y para su vida.
- Procura que tus estudiantes puedan vincular los contenidos de la materia con la realidad por medio de visitas, resolución de problemas, casos reales o algún proyecto. Da muchos ejemplos de tu práctica profesional; aprovecha tu experiencia y conocimiento práctico.
- Fomenta el trabajo en equipo, de esta forma los estudiantes podrán aprender entre ellos y ayudarse mutuamente.
Realiza actividades en las que los pongas a pensar, que sean innovadoras y que les permitan un aprendizaje activo y participativo.
- Lleva a cabo algunas actividades que les permitan reflexionar sobre su proceso de aprendizaje; por ejemplo, pídele a un alumno que le explique a los demás el objetivo de la actividad, así como el proceso que siguieron, ya sea en forma escrita u oral. De esta manera aprenderá tanto el que explica como los otros estudiantes porque se darán cuenta de que hay diferentes formas de resolver un problema o distintos procesos para realizar las actividades y lograr un objetivo.
- Llama a los estudiantes por su nombre; utiliza alguna estrategia que te permita aprendértelo. Algunos profesores, cuando los alumnos se presentan, les piden que digan algo que les interese mucho o alguna de sus cualidades y lo anotan; de esta manera relacionan el nombre con el interés. Otros profesores les piden una foto, pasan lista para recordarlos o toman una foto del grupo y le ponen sus nombres.
- Ten confianza en tus estudiantes, cree en ellos, en sus capacidades, en sus potencialidades y en su buena intención.
- Sé un modelo para tus estudiantes; da todo lo que puedas, demuéstrales que te interesan. Da cada clase como si fuera la última que vas a dar; invita a los estudiantes a que asuman la responsabilidad de su propia vida.
- Asegúrate de que las reglas sean claras desde el primer día y sé consistente con ellas. Establece sólo las reglas necesarias para que pueda haber un clima de respeto que favorezca el aprendizaje y procura que tus estudiantes aprendan a manejar su libertad y su responsabilidad. Revisa el Reglamento de Estudios de Licenciatura.
- Procura que cada estudiante dé lo mejor de sí mismo; no se debe aceptar un trabajo mediocre. Para lograr esto debes decirles claramente lo que esperas de ellos; explícales las características de un buen trabajo para orientarlos en su realización.
- Retroalimenta a tus estudiantes; señala lo que hicieron bien y lo que no para que puedan corregirlo. A veces vale la pena dar una segunda oportunidad si esto favorece el crecimiento de la persona.
En síntesis, ser profesor es una gran responsabilidad porque no sólo implica poner los medios para que los estudiantes aprendan lo relativo a la materia, sino también formar personas íntegras y responsables. Esto lo hacemos todos los días, a veces de forma no tan explícita, mediante nuestras vivencias, nuestro ejemplo, la forma en la que nos relacionamos con los estudiantes y permitimos que se relacionen entre sí, la manera en la que exigimos que den lo mejor de sí y se comprometan con su aprendizaje, el modo en el que les pedimos que argumenten sus opiniones, que tengan autodisciplina y que se valoren a sí mismos porque nosotros los valoramos y confiamos en ellos, en sus capacidades y en sus posibilidades de crecimiento y desarrollo.
Para planificar una clase efectiva, es crucial definir objetivos claros, seleccionar contenido relevante, diseñar actividades interactivas, y establecer métodos de evaluación. Además, es importante considerar las necesidades de los estudiantes y adaptar la planificación a su nivel y estilo de aprendizaje.
Pasos para planificar una clase:
- Definir objetivos de aprendizaje:
¿Qué se espera que los estudiantes aprendan al finalizar la clase? Estos objetivos deben ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo definido
- Seleccionar el contenido:
Identificar los temas y conceptos clave que se abordarán en la clase. Considerar el currículo y las necesidades de los estudiantes.
- Diseñar actividades:
Planificar actividades que sean interactivas y que permitan a los estudiantes aplicar los conocimientos adquiridos. Estas actividades pueden incluir discusiones en grupo, ejercicios prácticos, proyectos, o el uso de herramientas digitales.
- Seleccionar materiales:
Elegir los materiales didácticos necesarios para apoyar el aprendizaje, como libros de texto, hojas de trabajo, videos, presentaciones, o recursos en línea.
- Planificar la evaluación:
Determinar cómo se evaluará el aprendizaje de los estudiantes. Esto puede incluir pruebas, tareas, presentaciones, o proyectos.
- Organizar el tiempo:
Distribuir el tiempo de la clase de manera efectiva, asegurando que haya suficiente tiempo para cubrir todos los temas y actividades.
- Considerar la diversidad de los estudiantes:
Adaptar la planificación para satisfacer las necesidades de todos los estudiantes, incluyendo aquellos con diferentes estilos de aprendizaje y habilidades.
- Revisar y ajustar:
Al finalizar la clase, reflexionar sobre lo que funcionó bien y lo que se puede mejorar. Utilizar esta retroalimentación para ajustar la planificación de futuras clases.
Ejemplos de actividades interactivas:
Debates: Fomentar la discusión y el intercambio de ideas entre los estudiantes.
Estudios de caso: Presentar situaciones problemáticas para que los estudiantes analicen y resuelvan.
Juegos educativos: Utilizar herramientas interactivas para aprender de forma divertida.
Proyectos: Permitir a los estudiantes aplicar sus conocimientos en un proyecto práctico.
Al planificar una clase, es importante tener en cuenta que la flexibilidad es clave. Es posible que sea necesario ajustar la planificación sobre la marcha para adaptarse a las necesidades de los estudiantes y al ritmo de la clase, según un sitio educativo.