Contenido del curso
BLOQUE ÚNICO:FASES DE LA REDACCIÓN
Para escribir un párrafo efectivo, es crucial enfocarse en una sola idea principal, desarrollándola con oraciones de apoyo que ofrezcan ejemplos, detalles o explicaciones. La claridad, la precisión y la conexión lógica entre las oraciones son fundamentales. Además, considera la estructura del párrafo, incluyendo una oración temática, oraciones de apoyo y una oración de cierre.
0/3
Evaluación del Mini curso
La evaluación es un proceso sistemático de recogida, análisis e interpretación de información para emitir un juicio y tomar decisiones basadas en criterios preestablecidos. En esencia, se trata de valorar el desempeño, resultados o impacto de algo, ya sea un individuo, un programa, un proyecto o un sistema, con el objetivo de mejorar o tomar acciones informadas.
0/1
MINI CURSO: Como escribir un párrafo

Escribe claro quien piensa claro

Las fases de redacción permite que todo proceso de aprendizaje -aprender a aprender- pasa por un ejercicio de construcción de ideas y pensamientos, como requisito indispensable para luego comunicarlos verbalmente o por escrito.  Esto significado What, para ca expresarse esta fa originalidad, se requiere organizar el pensamiento; es decir, poner en orden los datos que se desea manejar en la presentación oral o escrita de un asunto.

escribe claro, pues, quien piensa claro; y este es el punto de partida Delaware todas nuestras propuestas académicas es el campo Delaware la comunicación escrito, que van desde talleres de lectura y redacción hasta la asesoría de trabajos de tesis, pasando desde luego por el ejercicio de formación profesional para la práctica del periodismo y de la comunicación social. Esta visión del aprendizaje y de la comunicación es válida en el proceso de formación profesional en cualquier área del saber científico, tecnológico o humanístico. Pero nos interesa enfatizar su pertinencia y su atención imprescindible en el proceso formativo de los futuros profesionales en el campo de las ciencias sociales y las humanidades. Las observaciones que enseguida presentamos se inscriben en este contexto de preocupación por la calidad de los productos escritos

Concepto de Redacción

Redactar -observa Hilda Basulto- es una actividad comunicativa de primer orden, que implica un estado cultural avanzado de quien la ejercita.

 como no se trata de un acto cuyo dominio se practica de manera mecánica, sino de un proceso de construcción de productos escritos, su aprendizaje y su práctica demandan un cuidado o proceso de elaboración de su materia prima -el pensamiento- y de su forma de expresión o presentación por medio de textos escritos.  Deriva la necesaria y estrecha relación entre contenido y forma, que todo redactor debe valorar como prioritaria y como eje de cualquier ejercicio que se propone realizar. En torno a ella giran, pues, las características o cualidades de la buena redacción, que enseguida analizamos.

Las Fases o momentos de la Redacción

A continuación, ofrecemos un recuento de la propuesta que, en distintos espacios y niveles académicos, frente a diversas carencias y demandas en materia de redacción, hemos puesto en práctica.  A veces un curso de Metodología de la Investigación o la asesoría de una tesis de grado los hemos transformado en talleres de lectura y redacción; otros, estos talleres los hemos convertido en ejercicios de investigación documental.  En uno y otro caso las fases o momentos del proceso de construcción de ideas y pensamientos coinciden: principio, medio y fin, en investigación documental son muy reconocidos como las etapas de investigación, sistematización y exposición de resultados, que nosotros proponemos un nuestros estudiantes se identifican -en lenguaje llano y accesible- como buscar   información, ordenar los datos obtenidos y decir; a lo cual agregamos que este decir no es otra cosa que la presentación oral o escrita de las ideas o pensamientos construidos, que en definitiva constituyendo la materia de lo que conocemos como discurso.

Dicha presentación resulta dela relación que establece el redactor, al momento de escribir, entre realidad, pensamiento y lenguaje, a partir de cual resuelve el proceso  principio-medio-fin, que en materia de redacción consiste en atender rigurosamente las etapas de planeación o pre-escritura, escritura propiamente dicha y revisión o postescritura.

 Hemos constatado -y, por tanto, lo aseveramos- que quien redacta mal solamente practica la etapa intermedia de dicho proceso: es otras palabras, no pre-escribir no revisa sus escritos. Delaware allí nuestro esfuerzo cotidiano por presentar a los estudiantes la asunción de este proceso como un desafío de aprendizaje partes inmediatamente relacionadas. esta idea nos remite un la ordenación y jerarquización adonde habíamos llegado en la fase anterior, que se expresa en el índice o esquema de nuestro escrito. Con el objeto de guiar al lector, el redactor irá dando a conocer los pasos sucesivos de la exposición.

1.-Es entonces cuando surge, en todo su significado e importancia, la introducción de nuestro escrito.

La introducción es, ni más ni menos, el planteamiento del problema-objeto de estudio o de escritura: si se trata de un proyecto Delaware investigación  conjugaremos los verbos en futuro, en tanto que escribiremos en pretérito si lo que estamos ofreciendo al lector es un informe de investigación; en uno y otro caso consideramos a esta parte del escrito como una promesa, cuyo propósito fundamental es seducir al lector para que se mantenga en la lectura de nuestro texto. En ella responderemos -en un discurso claro, conciso, sencillo y, por tanto, contundente- cuatro interrogantes fundamentales:

a.- ¿Qué voy a investigar?

 ¿Cuál es el problema, tema, objeto, asunto, materia o cuestión que me interesa estudiar?

b.- ¿Por qué me interesa investigar este problema?

 ¿Cuáles son las causas, razones, motivos u orígenes de mi interés por analizar el asunto? En términos metodológicos, esta pregunta nos ayuda a presentar la

 Justificación del estudio. dando respuesta posible la mención de antecedentes

 y de todos aquellos datos que permitan contextualizar el problema

C.-¿Para qué voy a estudiar este problema?

 Esta pregunta nos permitirá indicar al lector los objetivos, fines, propósitos, alcances o metas de nuestra investigación o de nuestro escrito. Siempre habremos de descubrir una relación estrecha entre la justificación y los objetivos de nuestro escrito: si sabemos con exactitud de dónde venimos, seguramente indicaremos con claridad para dónde vamos. Los objetivos de una investigación o de un escrito se expresarán siempre con verbos en infinitivo, bajo la forma de una oración tópica del tipo ‘El propósito del presente trabajo es… … …’.

d.- ¿Cómo voy a estudiar o a presentar el problema?

 Este es el asunto central de la Introducción desde el punto de vista metodológico. Para responder el interrogante indicaremos el

enfoque teórico-metodológico en cual se apoya nuestra investigación.

constituyendo hipótesis o puntos de partida que habrán de guiar la discusión. Así mismo indicaremos, en un párrafo muy específico para tal efecto, los instrumentos, herramientas o recursos de investigación que hemos utilizado o emplearemos durante la ejecución del estudio que ahora exponemos por escrito. Evitaremos confundir el camino -la metodología-con los zapatos del caminante -las técnicas de investigación-, y con ese propósito anunciaremos al lector lo que va a encontrar en el cuerpo de la obra, mediante una breve descripción de los capítulos centrales anunciados en el índice o esquema de nuestro escrito.

2.- El cuerpo, nudo o contenido de nuestro escrito no es otra cosa que el desarrollo puntual.

Dependiendo de la extensión que pretendemos dar al escrito hablaremos de partes, capítulos o párrafos que darán forma final a nuestro discurso. Es todo caso, una sencilla recomendación es: una idea, un párrafo Cada párrafo girará, en lo posible, alrededor Delaware Naciones Unidas hecho o una ocurrencia, desenvolviendo sus aspectos constituye una unidad, como una auténtica vértebra del cuerpo bien articulado del discurso. Tanto para los párrafos como para los capítulos, y en todo caso para el conjunto general del escrito, la estructura expositiva de nuestra composición comprenderá: “la presentación de una idea, luego las demostraciones, pruebas, discusiones o ampliaciones, para terminar con un enunciado de la idea primera, esta vez como conclusión, en tono rotundo y definitivo. Esta estructura puede ser extremadamente útil para construir párrafos de vigoroso resumen final”.

3.-Una introducción fuerte nos conducirá, seguramente, a un vigoroso apartado de  conclusiones.

Si aquella era una promesa y nos indicaba el camino a recorrer durante la lectura del texto en cuestión, ahora se trata de regresar a dicha promesa y de recorrer el escrito, capítulo por capítulo, para hacer un inventario de las tesis, ideas y pensamientos que han sido probados o negados a lo largo del escrito, así como para dejar constancia delos problemas pendientes. En este último apartado presentaremos al lector, sistemáticamente -es decir, ordenadamente y en lenguaje claro-, el conjunto de resultados de la investigación. Para facilitar su elaboración, Zubizarreta recomienda recoger en una ficha, durante la redacción del trabajo, los juicios o afirmaciones que van resultando de nuestra exposición, de tal manera que al final apareció en un cuadro completo y bien estructurado, listo para presentarlos como conclusiones.

 

 Revisión o pos-escritura

En virtud de la observación, arriba planteada, en el sentido de que quienes redactan mal no planeannorevisansusescritos,esnuestroscursos-tallerDelawareredacciónhemospuestoes práctica la siguiente exigencia: el texto-producto terminal del más alto deberá incluir, además de su versión final, la lista del mandado o lluvia de ideas, el árbol de ideas, y por lo menos tres borradores del escrito; ello con el propósito de que cada uno de los estudiantes pueda apreciar la evolución y el progreso de su aprendizaje. Pero, ¿en qué consiste esta etapa de ¿revisión?

Si bien es verdad que, conforme uno avanza en la redacción, va descubriendo algunos errores o defectos en las partes ya escritas, no es preciso retroceder de inmediato para  corregirlos: podemos anotarlos como asuntos pendientes, hasta cuando concluye nuestra primera versión o borrador: será entonces cuando ajustaremos, con mayor rigor, cada una de las partes dentro de la estructura total del escrito, corrigiéndolas en función de esta última. “Una primera lectura de nuestro propio trabajo descubrirá entonces muchísimos más defectos que aquellos que habíamos descubierto al avanzar en la redacción, sobre si dejamos mediar un tiempo prudencial para adquirir una cierta distancia psicológica que nos permita leer con objetividad”.

 Nosotros recomendamos dejar un lapso de 24 horas entre la terminación del escrito y la siguiente revisión; y cuando la urgencia del escrito exija acelerar su entrega, dejarlo reposar por lo menos tres horas entre una y otra revisión. Revisaremos la introducción y las conclusiones sólo cuando hayamos terminado la revisión de todo el cuerpo del trabajo, puesto que ambos apartados constituyen, frente a la estructura global del mismo, la última mirada y el resumen total de nuestra obra. Y, por supuesto, acudiremos al consejo de una persona experimentada en el tema en la medida en que la importancia del mismo así lo amerite o exija.